Resultó bien, tirando a genial. El pueblo irundarra y la escolta hondarribiarra apoyaron el Alardealdia dominical como cabía esperar. Fue un bonito y merecido homenaje para 19 mozas.
Mañu De La Puente. DV. Fue una jornada genial. Una nueva edición del Alardealdia, una nueva demostración de lo que es y quiere ser el pueblo de Irun: su gran fiesta, su tradición, su alegría, su amor por todo cuanto significa San Marcial, el 30-J. Es el gran día del pueblo, de los iruneses, de los que desfilan y de los que no; y, sobre todo, de esas 19 mujeres que son las auténticas reinas, nuestras cantineras.
Y de cantineras iba este Alardealdia, de aquellas 19 mozas que en el ‘año de autos’ (1997) vivieron lo que vivieron por todo lo que se sabe. Un día de infeliz recuerdo nunca deseado, una jornada de historia asumida. Pero, al fin y al cabo, una nueva jornada de gloria para el Alarde y sus protagonistas, nuestras mujeres.
No ignoro la que me puede caer encima al expresarme en estos términos, con mi pronunciamiento expreso sobre lo que entiendo sobre el Alarde, pero estoy preparado para poner una mejilla y la otra. Cada uno en su sitio y el respeto para todos.

María José Atienza. IRUN.
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