Jul 01 2017

«Nuestra manera de hacer Alarde implica una seriedad tremenda y alegría continua»

El general del desfile tradicional, Paco Carrillo, dirige a las tropas por segundo año consecutivo y agradece el calor recibido desde las aceras

Joana Ochoteco. DV. Paco Carrillo Etxeberria ha desfilado por segundo año consecutivo como general del Alarde tradicional, tras su elección como máxima autoridad del desfile por parte de la Junta de Mandos en octubre de 2015. Irundarra de 59 años, aseguró que pese a contar con la experiencia vivida en 2016, también fue inevitable sentir nervios: «es imposible no tenerlos. Pero, a fin de cuentas, ¿quién no está nervioso hoy?», se preguntaba.

Esas mariposas en la tripa son inevitables porque, según aseguraba el general, «esto es puro sentimiento y nada de racionalidad». Y aunque el rito que se vive en Irun cada 30 de junio siga el mismo esquema, «las cosas no son iguales de un Alarde al siguiente», señalaba Paco Carrillo. Siempre hay nuevas experiencias y emociones en torno a un mismo día, a un mismo sentimiento.

Una de las principales diferencias de ayer respecto al año anterior, y no precisamente deseada, ha sido la lluvia y la climatología inestable que reinó durante todo el día. Pero Paco Carrillo resumía sus sensaciones al respecto con una frase en euskera: «kanpotik bai, bustitak gaude; baino barrutik, bero-bero» (‘Por fuera estamos mojados, sí; pero por dentro, calientes’). El general agradecía así el cariño y el calor que recibió desde las aceras durante toda la jornada: «es increíble que, con este montón de agua y este frío esté todo abarrotado. Las aceras llenas de gente, esperando desde ni se sabe cuándo… Yo sigo diciendo que este es un pueblo de locos, estamos de la olla. Es así, una locura, pero… ¡Bendita locura!», afirmaba. El mal tiempo no impidió que todo discurriera «estupendamente. Esto es una gozada, esa es la realidad. Hoy, se trata de disfrutar».

«Sentimientos a flor de piel»

El de hoy ha sido un día de emociones para todos los irundarras, y también para Paco Carrillo que, según explicaba, «te esfuerzas en intentar ponerlo por palabras, pero es realmente muy complejo. Cada vez me doy más cuenta de lo que supone esto para el pueblo de Irun. Es un sentimiento que no se puede terminar de explicar…». Porque, como ha señalado el general, «esto es todo tripa, no hay nada de cabeza. Los sentimientos están a flor de piel» y reinan cada 30 de junio en Irun.

Pero, puntualizó Paco Carrillo, «según entendemos nosotros esta manera de hacer el Alarde, también tenemos una gran responsabilidad. En 1522, nuestros antepasados hicieron el voto de regresar a la peña de Aldabe», donde se ubica la ermita, «en agradecimiento a San Marcial por su intecesión en la batalla» de aquel año. Nosotros lo que tenemos que hacer, lo ‘único’, entre comillas, es recoger ese legado y pasarlo a las siguientes generaciones, tal como lo hemos conocido. Es nuestra manera de hacer Alarde». Esa forma de vivirlo, resumió el general, «supone una seriedad tremenda y una alegría continua».

Fue ese el mensaje que Paco Carrillo quiso hacer llegar a los 7.827 soldados que desfilaron ayer en el Alarde tradicional. «Así se lo he transmitido a los capitanes de las distintas compañías y unidades», explicó. «Nosotros no entendemos otra manera de hacer el Alarde: es una cosa muy seria, es una rememoración de un hecho histórico muy potente para todos los irundarras». Paco Carrillo añadió que, además, «es una de nuestras fundamentales señas de identidad. Es una manera de ser irunés», explicó. En este sentido, sólo tuvo buenas palabras para las tropas que compusieron el desfile que recorrió las principales calles de la ciudad tanto por la mañana como por la tarde: «la gente ha estado muy bien, en su sitio, haciendo lo que tienen que hacer… haciendo Alarde».